Puerto Vallarta, Jalisco.


En un bote de vela a la mar me tiro
que me lleve el viento muy lejos contigo
En un bote de vela sin ancla y compás
rumbo a no sé donde quiero naufragar..

Escuchando Julio Jaramillo y en la batea de una camioneta, íbamos. Nos había recogido a las afueras de Tapalpa donde el último ride, tomado también a las afueras de Ameca, nos dejó. El plan era llegar a Mascota y después agarrar otro ride rumbo a San Sebastián del Oeste. 


Recuerdo haberme molestado mucho con Ximena y Oscar cuando la camioneta se paró para bajarnos en San Sebastián y ellos les dijeron al conductor que si iba hasta Puerto Vallarta que nosotros también. Yo deseaba tanto conocer ese pueblo, lo imaginaba como el real de catorce de Jalisco. Ximena se limitó a decir "Descuida, luego volvemos". Pero nunca volvimos.

Disgustado me dormí. Un par de horas me despierto desorientado y con una sensación desagradable en la boca. Siento bochorno y mi cara grasosa. Aunque el cielo estaba nublado mi cuerpo sudaba mucho. El olor a sal y humedad fue lo primero que capté. Habíamos llegado a Puerto Vallarta.

No puedo explicarlo pero llegar a este lugar no fue nada grato. Se sentía un bochorno terrible que no se podía quitar con nada. A saber cuantos grados estabamos e insisto, estaba nublado. Preguntando nos dicen que lo mejor es acampar en la playa pero que no fuéramos a algo de "tomates" por que había cocodrilos. 

Tomamos un camión que nos dejó cerca de la playa y por fin pudimos contemplar la belleza de Vallarta. 


Nos metimos al mar y el agua, a diferencia de otros lugares, estaba tibia. Más caliente que fría. Recuerdo ver a Ximena tan feliz en el mar. A ella siempre le ha gustado la arena, las palmeras, la sal. Pareciera que ella es la jarocha, no yo.

Al atardecer terminamos de jugar y nos dedicamos a buscar un lugar donde acampar. La playa es bonita y el color del mar es lindo pero el bochorno no deja de ser un constante que afecta demasiado. He vivido muchos tipos de soles y calores a lo largo de mi vida, desde los fuertes calores húmedos de Veracruz hasta los intensos calores secos de Cd. Juárez. Pero nada como esto. Es como si el sol calentara tanto la ciudad que el aire en lugar de refrescar solo incrementara más la agonía. Eso, más mi piel seca y llena de sal por el mar me hizo pasar un muy mal rato. No había agua dulce o potable en donde enjuagarnos la sal del cuerpo y si no bañarnos, al menos refrescarlo.

Encontramos un edificio en construcción donde pudimos observar ropa tendida y perros amarrados pero rápidamente descartamos el lugar cuando un señor nos advirtió que asaltaban por la noche. 

"No, ni lo piensen, ahí no pueden dormir. En la noche llega mucho marihuano y gente mala. Asaltan mucho a la gente por ahí." 


Fue aquí donde empecé a experimentar en carne propia la privatización hotelera. Maldita sea, no podíamos acampar en ningun lugar por que dicho hotel tenía "comprado" esa parte de la playa. Y quienes no la tenían comprada espetaban que sería mala imagen para el hotel y podríamos provocar "inquietud" en sus huéspedes.

Pues bueno, tras buscar mucho encontramos un pedazito de playa que no tenía Hotel. Ahí acampamos. Por la noche nos dimos cuenta que un velador cuidaba un tipo de casa que daba a nuestras espaldas. Me dio cierta seguridad tener a un velador cerca de nosotros.
Ciertamente, debo reconocer que esta fue una de mis peores noches al no poder conciliar el sueño por el sudor, el calor y la sal molestando mi piel. Con todo y todo, dormí.

Por la mañana el clima no mejoró en lo absoluto, aun fuese temprano, el sol arremetía con prematura pero ineludible fuerza. A lo lejos, pude observar un barquito surcar el mar. Solo, en el infinito horizonte, me pareció una imagen maravillosa.


Con rapidez armamos nuestras cosas y nos dirigimos a un subway para comer y obtener wifi gratis. Aún nos faltaban dos días para ir al campamento tortuguero así que decidimos movernos y conocer otro lugar. Abriendo el mapa, lo más cercano, bonito y sensato que pudimos encontrar fue Punta de mita, Nayarit. 


Las islas marietas nos emocionaba y aunado a visitar otro estado, realmente no hubo mucho que pensar. Nos fuimos.





No hay comentarios.

Con tecnología de Blogger.