Morelia, Michoacán.
Morelia, la gran capital de Michoacán. Fue muy fácil llegar acá por que Julio nos dio un super ride desde San Miguel de Allende. Salimos por la tarde y de noche llegamos a Cuitzeo. Otro pueblo mágico más a la lista aunque solo estuvimos algo así como una hora.
Poco hay que decir sobre este bonito lugar y eso me entristece por que me hubiera encantado conocerlo más. Uno de sus mayores atractivos es tener el segundo lago más grande de México (el primero es el Lago de Chapala). Cuitzeo significa "Lugar de tinajas de agua".
Una hora bastó para prometerme regresar y conocer más de este lindo pueblo mágico.
Pues bien, Morelia nos recibió con lluvia y frío. Venga que no me estoy quejando, al contrario, fue fantástico por que es mi clima favorito. De nuevo, Julio nos salvó el día y nos hospedó esa noche aunque al día siguiente tendríamos que decirle adiós.
Para fortuna nuestra nos dejaron enfrente de "El callejón del romance" en el cual las parejas dejan candados grabados con sus iniciales en una especie de ritual amoroso para prometerse el eterno para siempre. Por otro lado, el callejón es muy bonito, casi tanto como Ximena.
Fue aquí, sentados ya en algún lugar del centro histórico que se nos ocurrió imprimir nuestras mejores fotografías y venderlas como postales. ¿Y que creen? Funcionó. Recuerdo aquel día estar tan emocionado por que vendimos algo así como 15 fotos a $10 pesos cada una. $150 pesos ganados usando únicamente nuestro talento. A partir de aquí sería una técnica que usaríamos con frecuencia para generar algo de ingresos, luego aprenderíamos que en pueblos pequeño esta técnica no funciona por obvias razones.
Recorrer las calles o avenidas principales de Morelia es una pasada, ya se los digo. La perfecta armonía entre lo coloquial y lo urbano. Llamó mi atención su transporte público pues eran "combis" bastante rápidas y eficientes pero muy pocas espaciosas. Si vas a tomar una combi en Morelia tienes que mentalizarte a que irás incomodo y apretado. No es algo negativo, solo hay que tenerlo en cuenta.
El día se fue rápido y por la noche unos estruendosos fuegos artificiales captaron nuestra atención. Un poco más tarde nos reunimos con nuestra host, Pamela.
Quien diría que esa chica se convertiría en una persona tan especial para nosotros y todo nacería ahí, de ese encuentro.
A manera de recibimiento, Pam nos invitó a un bar en donde se iba a reunir con sus amigos, quienes todos juntos conformaban Couchsurfing Morelia. Nos presentó a cada uno de ellos convirtiéndose en una noche de lo más agradable y amena. También aquí conocí a Jorge (de izquierda a derecha, el barbón que sonríe). Algo bien chusco fue que al escucharlos hablar les pregunté de qué país venían pues su acento me resultó atípico, a lo que ellos respondieron que eran mexicanos y que venían de Mérida, pero que los yucatecos poseen un acento bastante particular. Jorge se ofreció a darnos un tour así como hospedaje si alguna vez visitamos Mérida.
Todos nos sentíamos tan bien que terminamos en casa de Areli jugando y tomando shots de tequila. Terminamos cerca de las 5 de la mañana.
Al día siguiente asistiríamos a la Expo feria nacional artesanal y cultural de la catrina de las calacas de Capula A.C. Y no miento, ese nombre lleva. En este lugar desayunamos ricas quesadillas con champiñones y dimos de comer a caballos.
Paseamos por todo el pueblo viendo, asombrándonos de las increíbles artesanías y sus famosisímas figurillas de calacas que van desde personas cotidianas hasta personajes como Los Simpson. Incluso había un puesto en donde, con material reciclable, creaban unas figuras maravillosas y con mucho detalle. No me resistí a una iguana impresionante y me tuve que sacar una foto.
Por la tarde regresamos a Morelia y nos dimos otro paseo por la ciudad. Me di la oportunidad de comer unas Enchiladas morelianas o Enchiladas Placeras, un platillo regional de esta región. La diferencia de estas enchiladas es que llevan zanahoria, papa, lechuga y te las sirven arriba de una pieza de pollo. Sí, arriba. De una pieza de pollo. No, no lo meten dentro. Arriba. De una pieza de pollo.. ¡Pero son deliciosas!
Esta ciudad es perfecta para caminarla de noche, siempre hay movimiento, algo que ver o que presenciar. Es común encontrar bailarines urbanos en las plazas o algún espectáculo. El clima era muy agradable y en general el ambiente se sentía muy bien. Nada de que quejarse.
Por ultimo pero no menos importante, los protagonistas de esta historia. Todas estas personas desde el momento en que nos conocimos nos trataron de lo más chevere. Algo que recuerdo era a Luis Daniel peleandose con Pamela y con Areli porque todos querían hospedarnos. Cosas quizá tan simples como esa lo hacen sentir bien a uno. Especial.
Esa noche el increíble Luis Daniel organizó una cena en su casa y comimos de lo más rico. Buena compañía, ambiente agradable, rica comida y amigos nuevos. ¿Es que esa no es una de las tantas definiciones sobre la felicidad? La segunda y ultima fotografía es de nuestra segunda visita a Morelia, por que sí, fueron tan buenos con nosotros que volvimos por más. Pam conectó tanto con nosotros que se nos uniría tiempo después para mochilear por el estado de Hidalgo.
Como viajero, me doy cuenta que experiencias como están son las que, sin importar que, llenan tu corazón de felicidad. Una clase de felicidad que no puedes contar con palabras, pero que sientes. Sin todas estas maravillosas personas que conocí en Morelia, mi estancia aquí no hubiera sido tan memorable.
Pamela, Luis Daniel, Maryuli, José, Areli, Yani Al y Limón. Gracias totales.
Los llevaré siempre en mi corazón.
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